Venezuela: Mijao – Anacardium excelsum

Archivo:Mijao en Caracas.JPG

MIJAO 

Anacardium excelsum

es una especie botánica de árboles de la zona intertropical en Venezuela de la familia de las Anacardiaceae.

Es común en áreas de suelos profundos de origen aluvial, bien sean de sabanas o de selva, específicamente en los bordes de la misma, ya que en su interior carecería del sol necesario para crecer.

En zonas del valle de Caracas se sembraron muchos mijaos como árboles de sombra para las plantaciones de café y se desarrollaron a gran altura en las zonas de los conos de deyección de los ríos que bajan de la serranía del Ávila.

Es un árbol grande perennifolio de hasta 45 m de altura, con un tronco recto y de color claro, a veces rosado, de hasta 3 m de diámetro. Hojas simples, alternadas, ovales, de 15-30 cm de largo y 5-12 cm de ancho. Flores en panícula de 35 cm de largo, cada pequeña flor es verde pálido a blanco.

File:Anacardium excelsum 2.jpg

Las flores viejas tornan a rosa y desarrollan una fragancia fuerte. La fruta es una drupa que tiene 2-3 cm de largo, semejante en forma a un riñón. Madura en marzo, abril, mayo. Cruda, la fruta es tóxica, tostada o cocida, no.

La semilla del mijao es comestible, sirviendo como alimento a los cochinos, tanto los de monte como los domésticos, animales que en realidad son capaces de comer cualquier cosa que se les ponga.

La madera, tanto del mijao como de la ceiba, ha sido utilizada desde la época indígena para fabricar embarcaciones y para la construcción.

Del mijao comentaba al respecto Antonio Alamo que se empleaba «desde tiempos inmemoriales para la construcción de embarcaciones grandes y livianas. Ya los caribes las utilizaron en la navegación de los grandes ríos y en sus incursiones de las costas marítimas é islas antillanas» (Alamo, 1911, p. 176).

Henri Pittier, por su parte, señalaba que algunos lo consideraban «un buen sustituto para la caoba, pero en general goza de poca estimación, y sólo se usa en la confección de canoas y bongos, y de cajas para empaques», confirmando que «el fruto es comestible» Pittier, 1970 [1926 y 1939], p. 165).

Una zona de la capital, llamada Los Palos Grandes, debe esta denominación a 3 grandes Mijaos, de los cuales escribió A. Ernst en 1869:

“El tronco del más occidental tiene en la actualidad, a una altura de dos metros, una circunferencia de 7,5 metros. ¡Ojalá que a estos venerables representantes del reino vegetal se guarde siempre el respecto y el cuidado que se merecen!”» (Hoyos, 1974, p. 54).

Un bello ejemplar muy conocido orna hoy día con su prestancia el frente de la clínica Avila, en la urbanización Altamira.

En Barlovento los mijaos son muy abundantes, en lo cual tal vez ha influido el hecho de que hayan sido utilizados frecuentemente como sombra en las plantaciones de cacao. De esta manera puede ser que se haya favorecido su conservación, contra la cual ha conspirado su condición de árbol muy buscado también por los madereros.

Esa parte de la identidad barloventeña expresada por la asociación estrecha de cacaoteros y mijaos, además de los bucares, era expresada claramente por el escritor nacido en Curiepe llamado Juan Pablo Sojo al decir «nos fuimos a Barlovento, hacia los cacahuales ubérrimos, preñados de mazorcas rojas y sombreados por los mijaos y los sangrantes bucarales» (Sojo, 1938, p. 16).

Rómulo Gallegos, por su parte, en su novela Pobre negro, la cual se escenifica en Barlovento, sobre todo en la zona de Capaya, les rindió tributo merecido al hablar de «la sombra nemorosa de los bucares» y de «los gigantescos mijaos, bosques de ramas para los nidos de todos los pájaros del valle» (Gallegos, 1981 [1937], p. 55).

Bibliografía citada

Alamo, Francisco. 1911. «El Estado Miranda. Geografía, flora, mineralogía, etc.» Imprenta El Cojo. Caracas.

Gallegos, Rómulo. 1959 [1937]. «Pobre negro». Ediciones del Ministerio de Educación. Caracas.

Hoyos, Jesús. 1987 [1983]. «Guía de árboles de Venezuela». Sociedad de Ciencias Naturales La Salle. Caracas.

Pittier, Henri. 1970 [1926 y 1939]. «Manual de las plantas usuales de Venezuela y su suplemento». Fundación Eugenio Mendoza. Caracas.

Schnee, Ludwig. 1984 [1961]. «Plantas comunes de Venezuela». Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Caracas.

Sojo, Juan Pablo. 1938. «Tierras del Estado Miranda». Artes Gráficas. Caracas.

Acerca de olivia2010kroth

Escritora y periodista: Pravda
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